The floodplain on canvas
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The floodplain on canvas

by Antonio Jordán, University of Seville, Sevilla, Spain

First in English:

In this photograph, David López Panea works in his studio on a large canvas inspired by the wetland landscape of Tablada, in Sevilla, southwestern Spain. His artistic practice begins with nature and moves through deconstruction: the landscape is not copied, but dismantled and reassembled through sweeping gestures, layered pigments, and fluid green lines that evoke channels of water across sedimented ground.

Tablada covers approximately 360 hectares and functions as a natural floodplain. For more than twenty years, scientists have warned about the inundable nature of its soils and the risks associated with attempts to urbanize the area. Proposals have included the construction of dikes to prevent seasonal flooding and enable development on privately owned land. Such interventions would fundamentally alter the hydrological processes that define the ecosystem and could compromise broader public interests. In parallel, numerous civic initiatives advocate for the protection of this ecologically valuable enclave.

The painting thus operates as both interpretation and testimony: a visual reminder that water shapes territory long before human plans attempt to redraw it.

A brief scientific perspective:

Floodplains are dynamic geomorphic and ecological systems. Periodic flooding regulates water storage, attenuates downstream flood peaks, and deposits nutrient-rich sediments. These processes sustain hydromorphic soils characterized by fluctuating redox conditions, specific microbial communities, and distinctive organic matter dynamics.

Engineering solutions such as dikes may interrupt lateral river connectivity, modify sediment fluxes, and increase vulnerability to extreme hydrological events. In Mediterranean environments, where rainfall variability is pronounced and climate change projections indicate more intense precipitation episodes, preserving natural floodplains represents not only an ecological priority but also a risk-management strategy grounded in scientific evidence.

Ahora, en español:

En esta fotografía, David López Panea trabaja en su taller sobre un gran lienzo inspirado en el paisaje húmedo de Tablada, en Sevilla, al suroeste de España. Su obra parte de la naturaleza y la deconstruye: no reproduce el paisaje, sino que lo desmonta y lo recompone mediante gestos amplios, capas de pigmento y líneas verdes sinuosas que evocan cauces y láminas de agua sobre sedimentos.

Tablada ocupa unas 360 hectáreas y actúa como una llanura de inundación natural. Desde hace más de dos décadas, la comunidad científica advierte sobre la naturaleza inundable de sus suelos y los riesgos asociados a su urbanización. Entre las propuestas se incluye la construcción de diques para evitar las inundaciones estacionales y permitir el desarrollo urbanístico en terrenos de titularidad privada. Estas intervenciones alterarían de forma sustancial los procesos hidrológicos que sostienen el ecosistema y podrían afectar al interés público. Al mismo tiempo, existen numerosas iniciativas ciudadanas que trabajan para proteger este espacio de alto valor ecológico.

La pintura funciona así como interpretación y como testimonio: un recordatorio visual de que el agua modela el territorio mucho antes de que los planos intenten redibujarlo.

Perspectiva científica:

Las llanuras de inundación son sistemas dinámicos, tanto geomorfológicos como ecológicos. Las crecidas periódicas almacenan agua, amortiguan avenidas y depositan sedimentos ricos en nutrientes. Estos procesos sostienen suelos hidromórficos con condiciones redox cambiantes, comunidades microbianas específicas y una dinámica particular de la materia orgánica.

La construcción de diques puede interrumpir la conectividad lateral del río, modificar los flujos de sedimento y aumentar la vulnerabilidad frente a episodios hidrológicos extremos. En ambientes mediterráneos, donde la variabilidad de las precipitaciones es elevada y se prevén eventos más intensos bajo escenarios de cambio climático, conservar las llanuras de inundación no es solo una cuestión ecológica, sino también una estrategia de gestión del riesgo basada en evidencia científica.